El coste oculto de la guerra estadounidense contra Al Shabab

Alicia Alamillos y Muktar Abdi / Mogadiscio-Nairobi

Desde los atentados del 11-S, el Gobierno estadounidense ha aumentado los controles de las transferencias monetarias a países donde operan grupos terroristas para evitar su financiación, algo que afecta notablemente a las economías domésticas de naciones como Somalia.

En febrero, el banco Merchants -que computa cerca del 80 % del volumen de remesas de EEUU a Somalia- cerró todas las cuentas de transferencia a ese país porque su negocio era «demasiado complejo» para plegarse a las regulaciones de seguridad y detectar «potenciales violaciones de la ley».

El miedo a fuertes sanciones ha fomentado que, una tras otra, todas las entidades financieras estadounidenses cerraran el flujo de remesas a Somalia, donde opera la milicia yihadista Al Shabab, brazo armado de Al Qaida en el cuerno de África y responsable de la muerte de miles de personas.

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“Todo vale” contra el terrorismo

“Todo vale” contra el terrorismo en países como Nigeria y Kenia. Violencia contra violencia, el Estado responde a los atentados con arrestos indiscriminados e ilegales, ejecuciones extrajudiciales o incluso torturas, dejando a un lado los derechos humanos.

“Estamos viendo una tendencia a que ‘todo vale’ en nombre del antiterrorismo”, advirtió esta semana la directora para África de Human Rights Watch (HRW), Leslie Lefkow.

Kenia, Nigeria, Sudán y Sudán del Sur, Etiopía y Somalia son los países donde más abusos se cometen en nombre de la lucha contra el terrorismo en África subsahariana, según el informe anual de esta organización.

“La violencia contra la violencia no es efectiva” y sólo “genera frustración en la comunidad que está siendo acosada y perseguida”, remarcó Lefkow.

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El terrorismo se cobró casi 18.000 vidas en 2013, un 61 % más que en 2012

Los ataques terroristas se cobraron las vidas de 17.958 personas en 2013, lo que significó un aumento del 61 % con respecto al año anterior (11.133), según recoge un estudio publicado este mes.
El Índice de Terrorismo Global, elaborado por el Instituto de Economía y Paz (IEP por sus siglas en inglés), señala que las víctimas de ataques terroristas han aumentado más de cinco veces desde el 2.000, pasando desde las 3.361 a las 17.958 del último año.
En este mismo periodo, el número de países que han sufrido más de cincuenta muertes en atentados terroristas ha crecido de quince a veinticuatro.
Sin embargo, en 2013 sólo cinco países concentran el 80 % de las víctimas del terror: Irak, Afganistán, Pakistán, Nigeria y Siria.
No todos los atentados fueron reivindicados, pero el 66 % de los que sí, fueron perpetrados por cuatro organizaciones terroristas: El Estado Islámico de Irak y Levante, Boko Haram, los Talibanes y Al Qaida y sus filiales.
Todos estos grupos sostienen interpretaciones extremistas del islám wahabí, en un marcado cambio de tendencia con la década anterior al 2000, donde la mayoría de las víctimas provenían de atentados de grupos nacionalistas o de ideología política. Sigue leyendo

Las «novias» de la yihad en las redes sociales

Supuestas jóvenes en Facebook, Twitter o Tumblr se dedican a narrar sus experiencias como mujeres de yihadista, además de ofrecer consejos, esparcir la propaganda del Estado Islámico o resolver dudas sobre cómo se vive en el «califato»

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Alicia Alamillos

Se llaman a sí mismas «muhajirah», (viajantes, inmigrantes, «la que hace el peregrinaje»), y se presentan en las redes sociales como afortunadas musulmanas que han escapado de Dar Al-Kufr (morada de la incredulidad, Occidente) y han alcanzado, tras un largo viaje, el «califato» deseado del Estado Islámico. En sus posts, escritos en inglés salpicados con palabras sueltas transcritas fonéticamente del árabe, cuentan su historia, su día a día, esparcen la propaganda del Estado Islámico, ofrecen consejos y contestan dudas amablemente, y algunas incluso se congratulan con el asesinato de los periodistas.

Estas novias de la yihad, voluntarias extranjeras que no buscan tomar las armas, sino solo «ayudar con lo que puedan» y quizá luego casarse con algún yihadista, son parte de la campaña mediática del Estado Islámico en las redes sociales, según ha afirmado a ABC la profesora en la Universidad de Massachusets y autora del libro «Bombshell: Mujer y terrorismo», Mia Bloom.

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Las guerreras kurdas contra el Estado Islámico

Desde Turquía, Siria e Irak, los países entre los que se divide la nación kurda, cientos de voluntarias se han unido a las milicias «peshmerga» para detener el avance de los yihadistas

 

Alicia Alamillos

El Estado Islámico (EI) avanza en Irak y Siria. En Irak, el Ejército iraquí, entrenado por Estados Unidos y con armas ofrecidas por la Casa Blanca, retrocede y abandona ciudad tras ciudad. En Siria, la situación ya era caótica antes de la llegada del EI, con las fuerzas de Assad luchando contra los rebeldes, moderados o no. Los únicos que parecen hacer frente al implacable avance de los yihadistas del EI son los kurdos. Kurdos en Siria, kurdos en Irak, voluntarios kurdos de Turquía. Sus milicias «peshmerga» se enfrentan sobre el terreno a los guerreros del califato. Entre ellos, batallones enteros de mujeres soldado.

La presencia de mujeres entre las milicias kurdas no es un fenómeno reciente, aunque ha alcanzado una mayor repercusión ahora que aumentan las voluntarias, muchas jovencísimas (de 18 a 24 años), para luchar con un enemigo tan implacable como el Estado Islámico.

En Siria, estas jóvenes voluntarias se unen a las YPJ (Unidades Femeninas de Defensa), fuerzas kurdas exclusivamente compuestas por mujeres, paralelas a las YPG, formadas por hombres. Las mujeres componen cerca de un tercio de las milicias kurdas en Siria, y según informa la cadena estadounidense NBC, más de 7.000 se han unido a estas fuerzas de defensa YPG, estrechamente relacionadas con las milicias del PKK (Turquía), y como parte del más amplio movimiento por la independencia o autonomía de la nación kurda.

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Lady Al Qaida, la mujer terrorista por la que el Estado Islámico estaba dispuesto a entregar a Foley

Aafia Siddiqui, que cumple condena por intentar matar soldados americanos en Afganistán, es la terrorista por la que más grupos yihadistas distintos han negociado la liberación

Alicia Alamillos/

El «Estado Islámico» exige su liberación a cambio de la vida del periodista americano Foley. Los talibanes se ofrecen a intercambiarla por por el soldado americano Bergdahl. Las Brigadas Mulazim (relacionadas con Al Qaida) atacan una planta de gas argelina, toman como rehenes a los trabajadores y amenazan con matarlos si Estados Unidos no la libera. «Lady Al Qaida», el sobrenombre de Aafia Siddiqui, es la mujer más deseada por los grupos terroristas. Todos ellos quieren liberar a una de las terroristas islámicas más famosas, que una vez estuvo en la lista de los más buscados del FBI.

En todas esas ocasiones, el presidente de Estados Unidos Barack Obamase negó a liberar a Siddiqui, que cumple condena de 86 años en una prisión de Texas por intento de asesinato, por la «planificación de un ataque con víctimas y en masa». La mujer de 42 años, que fue detenida en 2010 en Afganistán, pretendía matar soldados americanos desplegados en el país. En su bolso, dos libras de cianuro, altamente venenoso, pero también planos de lugares emblemáticos de Estados Unidos como Wall Street, el Empire State Building, el puente de Brooklyn, la Estatua de la Libertad y el sistema de metro, como posibles objetivos para cometer atentados.

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