“Juego de tronos” en Somalia: nueve primeros ministros en apenas diez años

Muktar Abdi y Alicia Alamillos

Las luchas entre clanes por el poder desestabilizan el precario Gobierno somalí y convierten al país en un “Juego de Tronos” por el control de Villa Somalia, la sede gubernamental, que en apenas diez años ha acogido a cuatro presidentes y nueve primeros ministros.
Ahora otro jefe de Gobierno podría aumentar esta larga lista, ya que la tensión entre el presidente, Hassan Sheikh Mohamud, y su primer ministro, Abdiweli Sheikh Ahmed, ha vuelto a dispararse después de que este último destituyera a finales de octubre al ministro de Justicia, Farrah Abdulqadir, aliado del jefe del Estado.
Por eso, Ahmed se enfrenta ahora a una moción de censura propuesta por los cerca de 140 parlamentarios leales al presidente. Si se le destituye, el próximo primer ministro será el décimo que tiene Somalia en los últimos diez años.

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Detenciones políticas y «juicios injustos» para activistas incómodos en Bahréin

La defensora de los derechos humanos Maryan Al-Khawaja fue detenida el pasado mes al regresar a su país tras un exilio voluntario en Dinamarca, y su juicio acaba de ser pospuesto diez días más mientras ella continúa en prisión

 

AFP Una muchacha sostiene un cartel con un retrato de la activista de derechos humanos encarcelado Abdulhadi Al-Khawaja en el que se lee «Abdulhadi Al-Khawaja, voluntad y determinación, en huelga de hambre» durante una protesta contra el Gobierno

AFP
Una muchacha sostiene un cartel con un retrato de la activista de derechos humanos encarcelado Abdulhadi Al-Khawaja en el que se lee «Abdulhadi Al-Khawaja, voluntad y determinación, en huelga de hambre» durante una protesta contra el Gobierno

Alicia Alamillos

La detención el pasado 30 de agosto de la activista Maryam Al-Khawajaha marcado un nuevo punto bajo en la situación de los derechos humanos en el reino de Bahréin. Más de una decena de oenegés han venido denunciando durante los últimos meses las detenciones políticas y «juicios injustos» para activistas incómodos al Gobierno del país árabe.

En un comunicado, más de una docena de organizaciones no gubernamentales critican «el encarcelamiento con motivaciones políticas de activistas reconocidos de la oposición y defensores de los derechos humanos después de la celebración de juicios burdamente injustos, así como las reiteradas denuncias de tortura, uso excesivo de la fuerza, negativa sistemática de la libertad de asociación y reunión, y el continuado fracaso a la hora de responsabilizar a los actores gubernamentales por las violaciones a los derechos humanos». Sólo durante la semana pasada, se han arrestado «arbitrariamente» al menos a 41 personas, dos de ellas de menos de 18 años, según ha podido documentar el «Bahrain Center for Human Rights» (BCHR).

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Convoque elecciones, señora Barcina

Yolanda Barcina está en el momento perfecto para convocar elecciones. Las estrellas se han alineado, los signos proféticos se están cumpliendo, el reloj avanza. ¿Qué más señales quiere? Barcina se encarama al poder como un gato que clava las uñas en el sillón de la abuela. Debería convocar elecciones.

Gracias a un veto desde Ferraz, que cayó como jarro de agua fría sobre los militantes socialistas, y como helada sobre el resto de la oposición, que esperaban esa moción de censura apoyada por el PSN, Barcina ha salido airosa del trance de las supuestas injerencias en la Hacienda Foral.

Yolanda Barcina encabeza un partido político por el que votan 111.474 ciudadanos navarros. Un 34,5 de los votantes, y 19 escaños en un Parlamento de 50 sillas. Es decir, si se obvia al PP, que suele coincidir más con UPN que con el resto de la oposición, hay 27 votos en contra de todo lo que propone el Ejecutivo foral. 27 a 23 (UPN+PP). Parece un ajustado partido de balonmano, pero es la situación actual del Gobierno de Navarra.

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“Dadle al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”

Alicia “Arena” Alamillos.-
¡Qué pronto se olvidó la Iglesia de esta máxima pronunciada por el propio Jesucristo! Olvidó (o quiso olvidar) separar los temas mundanos, los temas terrenales, de los temas espirituales o caritativos. Mezcló, en las funciones que consideraba suyas, los cuerpos, las almas y las mentes de sus feligreses (y de los que no lo son).

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Votar a un partido minoritario SÍ tiene sentido

Yo votaré a un pequeño partido”.
Cuando alguien decía esto, muchos lo miraban con compasión, señalándole que “ese voto no servirá para nada”. Y, en cierta manera, es cierto. Nuestro sistema electoral favorece a los partidos mayoritarios, PP/PSOE, y abandona a los pequeños a su suerte. Por ello, son muchos los que prefieren votar a un partido con el que no comulgan, con tal de que “no ganen” los otros. Son incontables las veces que he oído: “Yo no votaría al PP, pero es que no quiero a Zapatero en el gobierno, por lo que no me queda otra”, y viceversa. Es deprimente esa idea.

¿Dónde quedó el votar a un partido por su ideología política, por su programa? Votando sólo a los dos partidos mayoritarios, la política se estanca, no evoluciona. Tienen el poder, y se acomodan en él, sin miedo a nuevas ideas que vengan de jóvenes partidos, porque; “apenas conseguirán representación”. No debería ser así el juego político. Los partidos deberían estar en perpetua búsqueda de lo que los ciudadanos necesitan y quieren, en lugar de acomodarse en los votantes que ya tienen.

“Pero, así son las cosas”, dicen muchos. Sin embargo, mientras no cambiemos el sistema electoral que tenemos, hemos de hacer lo que esté en nuestra mano para lograr que ese deseo de cambio se note. Debemos recuperar la verdadera política, debemos interesarnos por ella. No basta con ir a las manifestaciones del 15M, no basta con simplemente quejarse sin ton ni son. Hay que actuar. Y una buena forma de hacerlo, de convertirse en un ciudadano consciente, es tomando parte del juego político. Leer los programas es algo que pocos hacen, y sin embargo es lo que nos haría tomar una decisión razonada sobre quién queremos que nos gobierne, nos represente. Encontrar el partido que mejor defienda lo que pensamos, para luego, en el 20N, votarlo. Sí, votarlo, aunque sea un partido (de momento) minoritario. Por algo se debe empezar, podría decirse. Si nunca damos el primer paso, nunca conseguiremos nada.
No soy tan optimista como para pensar que en estas elecciones se conseguirá algo especialmente significativo, como que PPSOE no obtenga la amplia mayoría de los escaños, pero sí podemos dar un gran paso, y en las siguientes, tal vez, no gobernarán ni PP ni PSOE, sino un partido más cercano a los ciudadanos actuales.