Los incómodos «desaparecidos» de Egipto

El italiano Giulio Regeni desapareció súbitamente la noche de este 25 de enero, cuando la mayoría de los egipcios conmemoraban el aniversario de la revolución encerrados en sus casas y las calles de la capital permanecían tomadas por miles de policías y militares. Su rastro se pierde poco antes de coger el metro en el barrio de Giza cuando se dirigía al centro de El Cairo, para celebrar un cumpleaños. Eran sólo cuatro paradas. Nadie sabe nada.

Ocho días después, y tan sólo tras la insistencia del Gobierno italiano para que se esclareciera su desaparición y una gran campaña pública en las redes sociales, el cuerpo del joven estudiante de 28 años fue encontrado en la cuneta de una de las principales autopistas que salen de la capital egipcia, con evidentes signos de tortura. Las circunstancias de su desaparición apuntan a que Giulio Regeni ha sido uno más de los cientos de “desapariciones forzosas” que se multiplican en los últimos dos años el país de los faraones.

Cuando a las dos de la madrugada del pasado 12 de enero Israa abrió la puerta a unos supuestos policías vestidos de civil, no supuso que pasarían días, semanas o incluso meses sin noticias de su hermano pequeño. Asir, de catorce años, fue “secuestrado” por los oficiales identificados como de “Seguridad del Estado”, que también registraron su habitación y explicaron a la familia que investigarían su implicación con “un grupo terrorista” y que lo interrogarían durante un máximo de 2 horas. A día de hoy, la familia todavía desconoce su paradero, y las comisarías del área niegan su detención. Cientos de egipcios tienen una historia parecida.

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Un joven desaparece en El Cairo

Un joven italiano desaparece en El Cairo el 25 de enero, en el aniversario de la revolución. Esos días, la policía efectúa más de 5.000 redadas en pisos de jóvenes “sospechosos” de volver a salir a las calles. Detenciones aleatorias, acusaciones. Una madre egipcia recibe una llamada de la comisaría, que venga a recoger el cuerpo de su hijo, que “desapareció” y ahora aparece, pero con un tiro. Cientos de desapariciones forzosas, supuestamente tras ser detenidos por la policía, y la autoridad “competente” admite apenas 101 denuncias. Dice que “a ver, que son 90 millones de egipcios, ‘es normal’ que algunos desaparezcan”. La gente sigue desapareciendo. Nadie sabe nada del chico italiano. Como es italiano, al menos tiene nombre en los medios: Giulio Regeni. ‪#‎whereisgiulio‬? Anoche apareció su cuerpo, con signos de tortura. Egipto “no sabe, no contesta”. ¡Un accidente de tráfico!, dicen incluso algunos, sin avergonzarse. Y a mi, oyéndolos, me invade la rabia y la incredulidad. Porque hay total impunidad. Porque pueden hacer lo que quieran, arrestar por equivocación, que se le vaya la mano y que luego un chico aparezca en una calle cualquiera. O peor aún, arrestar a “un espía” y matarlo tras arrancarle las uñas. ¿Qué creías que iba a decir? Y nadie hará nada. Ese es el régimen que apoyan internacionalmente “para mantener la seguridad”.