Los acuerdos de Irán aceleran la carrera nuclear en Oriente Medio

Alicia Arena Alamillos desde El Cairo para El Confidencial

Si los faraones levantaron las pirámides y el líder panarabista Gamal Abdel Nasser nacionalizó el Canal de Suez de manos británicas y francesas, el actual presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, quiere emular a los grandes nombres de su historia a base de mastodónticos proyectos de ingeniería para “un Egipto más grande”: ha ampliado el Canal de Suez en el tiempo récord de un año, ha presentado los planes de una nueva capital casi futurista, y ahora da el salto hacia la carrera por la energía nuclear.

Egipto firmó el mes pasado un acuerdo con la compañía nuclear de propiedad estatal rusa Rosatom, por el que se construirá su primera planta nuclear en Dabaa, al noroeste y a las orillas del Mediterráneo. Según declaró el propio Al Sisi en un discurso televisado, la producción de energía nuclear sería posible en tan solo cinco años, aunque ofreció escasos detalles. “Un plazo mucho más que ambicioso”, señala a El Confidencial la experta en Energía del Centro Carnegie para Oriente Medio Carol Nakhle. Pero no es el único: Jordania, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Turquía… prácticamente todos los países de la zona, excepto Irak, han demostrado su interés activo en formar parte del selecto club de la energía nuclear. Unas aspiraciones que se han visto aceleradas tras la firma de los acuerdos entre Estados Unidos e Irán, que levantaron las sanciones contra el país asiático y parecieron finalizar la era de hostilidad entre ambas naciones… al menos sobre el papel.

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El coste oculto de la guerra estadounidense contra Al Shabab

Alicia Alamillos y Muktar Abdi / Mogadiscio-Nairobi

Desde los atentados del 11-S, el Gobierno estadounidense ha aumentado los controles de las transferencias monetarias a países donde operan grupos terroristas para evitar su financiación, algo que afecta notablemente a las economías domésticas de naciones como Somalia.

En febrero, el banco Merchants -que computa cerca del 80 % del volumen de remesas de EEUU a Somalia- cerró todas las cuentas de transferencia a ese país porque su negocio era «demasiado complejo» para plegarse a las regulaciones de seguridad y detectar «potenciales violaciones de la ley».

El miedo a fuertes sanciones ha fomentado que, una tras otra, todas las entidades financieras estadounidenses cerraran el flujo de remesas a Somalia, donde opera la milicia yihadista Al Shabab, brazo armado de Al Qaida en el cuerno de África y responsable de la muerte de miles de personas.

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La caída de la popularidad de Obama como líder internacional

El grado de aceptación en el extranjero del liderazgo internacional del presidente de EEUU está en sus puntos más bajos, según un sondeo del Transatlantic Trends

Alicia Alamillos/ Madrid

En 2009, Barack Obama era la suma de las esperanzas y sueños en su país, pero también en el exterior. Un premio nobel de la paz, negro y en la Casa Blanca, prometía una nueva forma de entender las relaciones internacionales. En 2014, Estados Unidos se prepara para entrar de nuevo en Irak para destruir al autoproclamado Estado Islámico. Pero no quiere liderar solo: Obama está pidiendo a otros países que se unan a su campaña. Sin embargo, la opinión pública que lo recibe es bien distinta a la de 2009. Comparativamente, pocos son ya los que confían en su figura para gestionar la política internacional.

Incluso en Europa, más tradicional aliado de Estados Unidos tanto en la mesa de negociaciones internacional como con armas y soldados en el campo de batalla, la percepción de Obama como líder internacional ha bajado cerca de 20 puntos porcentuales en casi todos los países de la UE.

Del 85 % de los europeos encuestados por Transatlantic Trends (que incluye diez países europeos, Turquía y Rusia) que se mostraban «muy o bastante a favor» de la política internacional de Obama en 2009, se ha pasado a un 64 % en junio de 2014. Un vertiginoso descenso, pero todavía aprueba. Mayor ha sido el despeñe de la imagen de Obama en Alemania, donde ha pasado de un altísimo 92 % al 56 en el último año. Un descenso provocado también por la crisis de espionaje entre la Casa Blanca y Berlín.

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Viejos capítulos de la misma historia

Los disturbios raciales que han estallado en Ferguson se han sudedido en EE.UU. durante décadas

 

Alicia Alamillos/ (Web y papel)

Hace cincuenta años, en julio de 1964, el entonces presidente de Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, firmó la Ley para los Derechos Civiles, que prohibió la segregación racial, hasta entonces vigente en los Estados Unidos de América. Con la firma de Johnson al pie de ese papel, la situación de los afroamericanos comenzó a cambiar, tras décadas de luchas por sus derechos civiles, con Malcom X y Martin Luther King, o incluso el llamado «Bloody Sunday», en el que la actuación policial contra una manifestación por los derechos de los negros causó 50 heridos. En 1965 se firmó la Ley de Derecho a Voto, que permitía el sufragio a los afroamericanos que, a pesar de los avances legales, seguían siendo considerados de segunda.

Aunque parecía que con estas dos leyes la discriminación racial en EE.UU. sería erradicada, cincuenta años después los disturbios en Ferguson (Misuri) parecen demostrar lo contrario. El embajador de Estados Unidos en la ONU, Keith Harper, admitió el pasado miércoles que «aún queda mucho por hacer» para solucionar un problema que parece enquistado en el país norteamericano. Los disturbios motivados por la discriminación racial, especialmente por la violenta actuación de la Policía contra afroamericanos, es un fantasma que reaparece cada cierto tiempo.

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La discusión sobre el “Obamacare” causa el cierre parcial de la Administración Estadounidense

Alicia Alamillos.-

La Administración estadounidense continúa parcialmente cerrada una semana después del “shut down” provocado por la falta de acuerdo en los presupuestos. Barack Obama y Jonh Boehner, líderes de demócrata y republicano respectivamente, continúan enzarzados en un pulso de fuerzas. El centro de la tensión, la reforma sanitaria de Obama, conocida en Estados Unidos como “Obamacare”. Aquí republicanos y demócratas han encontrado un punto en el que ninguno de los dos quiere ceder. Boehner y su partido se niegan a aprobar los presupuestos si se incluye dicha reforma, mientras que Obama y los demócratas tienen que cumplir su promesa electoral de un seguro médico más asequible al ciudadano estadounidense.

El 30 de septiembre se cerró el año fiscal y los presupuestos del Gobierno trataron de ser aceptados en la Cámara de representantes, encontrándose con el muro republicano. La Cámara alta, el Senado, está controlada por los demócratas, por lo que las enmiendas incluidas por la oposición en los presupuestos no logran pasar esa segunda fase. Así, el 1 de octubre el Gobierno decretó el cierre parcial de la Administración. Este “shut down” provoca que prácticamente todas las agencias federales sean cerradas hasta que se apruebe una ley de financiación.

Para John Boehner, el representante republicano, la responsabilidad dejó de ser del todo suya, sino que es el Senado (de mayoría demócrata) quien debería actuar.

https://twitter.com/johnboehner/status/384731885135339520

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Boehner entiende que el punto clave del cierre parcial de la administración ha sido el ObamaCare, al que califica de “fraude”, y la irresponsabilidad del Senado a la hora de aceptar las decisiones tomadas en la Cámara baja, donde “gobiernan” los republicanos.

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El Obamacare ha sido el punto de inflexión entre demócratas y republicanos, cosechando críticas pero también numerosos apoyos. La Kaiser Family Foundation, organización sin ánimo de lucro con sede estadounidense que se centra en el cuidado de la salud del país norteamericano, ha realizado un vídeo defendiendo la pertinencia de la ley de Obama.

El “shut down” ha provocado también el cierre de parques nacionales como Yellowstone, o monumentos tan conocidos como la Estatua de la Libertad, provocando una bajada del turismo. La cadena latinoamericana Univisión recoge algunas imágenes de estos cierres “culturales”.

Univisión – Galería de fotos

Univisón

Más allá del conflicto de demócratas y republicanos, la realidad es que la Administración ha cerrado parcialmente, dejando sin trabajo ni sueldo a un importante número de empleados federales. Por ese motivo en Twitter se ha popularizado el “hastag” o “etiqueta” #DearCongress, “Querido Congreso”, en el que, con 140 caracteres, los ciudadanos expresan su disgusto con la situación y sus políticos, que no logran ponerse de acuerdo en aras de un bien mayor.

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La tensión entre ambos partidos y la propia sociedad estadounidense continúa, aunque Obama, habla en su Twitter, en el domingo 6 de octubre, de una posible salida del “shut down”.

Sin embargo, y a pesar del cierre de la Administración Estadounidense, los mercados apenas se han resentido. Las bolsas y el panorama económico continúan tranquilos, pero la fecha clave puede ser el 17 de octubre, día en el que se alcanza el límite de deuda pública estadounidense. Al respecto se ha pronunciado el secretario del tesoro, Jacob Lew, en CNN.

A partir del 17 no podremos pedir prestado y el Congreso juega con fuego… si no aumentan el límite de la deuda tendremos muy poco tiempo”