Un joven desaparece en El Cairo

Un joven italiano desaparece en El Cairo el 25 de enero, en el aniversario de la revolución. Esos días, la policía efectúa más de 5.000 redadas en pisos de jóvenes “sospechosos” de volver a salir a las calles. Detenciones aleatorias, acusaciones. Una madre egipcia recibe una llamada de la comisaría, que venga a recoger el cuerpo de su hijo, que “desapareció” y ahora aparece, pero con un tiro. Cientos de desapariciones forzosas, supuestamente tras ser detenidos por la policía, y la autoridad “competente” admite apenas 101 denuncias. Dice que “a ver, que son 90 millones de egipcios, ‘es normal’ que algunos desaparezcan”. La gente sigue desapareciendo. Nadie sabe nada del chico italiano. Como es italiano, al menos tiene nombre en los medios: Giulio Regeni. ‪#‎whereisgiulio‬? Anoche apareció su cuerpo, con signos de tortura. Egipto “no sabe, no contesta”. ¡Un accidente de tráfico!, dicen incluso algunos, sin avergonzarse. Y a mi, oyéndolos, me invade la rabia y la incredulidad. Porque hay total impunidad. Porque pueden hacer lo que quieran, arrestar por equivocación, que se le vaya la mano y que luego un chico aparezca en una calle cualquiera. O peor aún, arrestar a “un espía” y matarlo tras arrancarle las uñas. ¿Qué creías que iba a decir? Y nadie hará nada. Ese es el régimen que apoyan internacionalmente “para mantener la seguridad”.

Acabar con la mutilación genital femenina “puerta a puerta”

Alicia Alamillos

Nairobi, 19 mar (EFE).- Puerta a puerta. Así es como la keniana Amran Abdundi intenta acabar con la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil en la zona norte de su país, donde una de cada cuatro mujeres y niñas son mutiladas, una labor por la que acaba de recibir el premio “Index on Censorship” 2015.
“Dedico este premio a todas las mujeres marginadas del norte de Kenia, que sabrán que su lucha por sus derechos ha sido reconocida internacionalmente”, declaró Abdundi al recibir el premio anoche en Londres.

El “Index on Censorship” reconoce desde hace quince años a aquellos individuos o grupos que tienen un mayor impacto en la lucha contra la censura.
Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), una de cada cuatro mujeres ha sufrido la mutilación femenina en Kenia, uno de los 29 países de todo el mundo donde todavía se lleva a cabo esta práctica, pese a que el Gobierno la declaró ilegal en 2011.

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“Todo vale” contra el terrorismo

“Todo vale” contra el terrorismo en países como Nigeria y Kenia. Violencia contra violencia, el Estado responde a los atentados con arrestos indiscriminados e ilegales, ejecuciones extrajudiciales o incluso torturas, dejando a un lado los derechos humanos.

“Estamos viendo una tendencia a que ‘todo vale’ en nombre del antiterrorismo”, advirtió esta semana la directora para África de Human Rights Watch (HRW), Leslie Lefkow.

Kenia, Nigeria, Sudán y Sudán del Sur, Etiopía y Somalia son los países donde más abusos se cometen en nombre de la lucha contra el terrorismo en África subsahariana, según el informe anual de esta organización.

“La violencia contra la violencia no es efectiva” y sólo “genera frustración en la comunidad que está siendo acosada y perseguida”, remarcó Lefkow.

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Eritrea, la mayor cárcel de periodistas en África

Alicia Alamillos

Unos treinta periodistas languidecen en las prisiones eritreas, detenidos sin cargos conocidos o por sus «críticas al Gobierno», en el país que se ha convertido en la mayor cárcel de periodistas en África, según el último informe sobre Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras (RSF).

El número exacto de periodistas encarcelados no está claro, pues el Gobierno eritreo impide la entrada a observadores internacionales, explica a Efe el director para África del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, en inglés), Tom Rhodes. «Es difícil saber qué está pasando ahí».

Este hermético país, conocido como «la Corea del Norte de África», se sitúa en último lugar del ránking de RSF en cuanto a libertad de prensa de 2014, por detrás incluso de China, Siria o Irak.

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Detenciones políticas y «juicios injustos» para activistas incómodos en Bahréin

La defensora de los derechos humanos Maryan Al-Khawaja fue detenida el pasado mes al regresar a su país tras un exilio voluntario en Dinamarca, y su juicio acaba de ser pospuesto diez días más mientras ella continúa en prisión

 

AFP Una muchacha sostiene un cartel con un retrato de la activista de derechos humanos encarcelado Abdulhadi Al-Khawaja en el que se lee «Abdulhadi Al-Khawaja, voluntad y determinación, en huelga de hambre» durante una protesta contra el Gobierno

AFP
Una muchacha sostiene un cartel con un retrato de la activista de derechos humanos encarcelado Abdulhadi Al-Khawaja en el que se lee «Abdulhadi Al-Khawaja, voluntad y determinación, en huelga de hambre» durante una protesta contra el Gobierno

Alicia Alamillos

La detención el pasado 30 de agosto de la activista Maryam Al-Khawajaha marcado un nuevo punto bajo en la situación de los derechos humanos en el reino de Bahréin. Más de una decena de oenegés han venido denunciando durante los últimos meses las detenciones políticas y «juicios injustos» para activistas incómodos al Gobierno del país árabe.

En un comunicado, más de una docena de organizaciones no gubernamentales critican «el encarcelamiento con motivaciones políticas de activistas reconocidos de la oposición y defensores de los derechos humanos después de la celebración de juicios burdamente injustos, así como las reiteradas denuncias de tortura, uso excesivo de la fuerza, negativa sistemática de la libertad de asociación y reunión, y el continuado fracaso a la hora de responsabilizar a los actores gubernamentales por las violaciones a los derechos humanos». Sólo durante la semana pasada, se han arrestado «arbitrariamente» al menos a 41 personas, dos de ellas de menos de 18 años, según ha podido documentar el «Bahrain Center for Human Rights» (BCHR).

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