Egipto pone coto legal a la construcción de iglesias

Tras más de 150 años sin una regulación oficial sobre la construcción de templos cristianos en Egipto, el Parlamento del país norteafricano aprobó esta semana la nueva ley de construcción de iglesias, que aunque ha sido bienvenida por algunos sectores de las Iglesias Ortodoxas, Católica y Anglicana; activistas coptos, diputados y expertos legales señalan que sólo «convierte en Ley las mismas restricciones a las que antes se enfrentaba la construcción de iglesias».

«No cambia nada. Antes no teníamos marco legal, eran las costumbres las que lastraban e impedían la construcción de templos, y ahora se han convertido legales», añade a ABC Mina Thabet, de la Comisión Egipcia por los Derechos y las Libertades. Aunque de mayoría musulmana, Egipto acoge a cerca de un 12% de población de credo cristiano, que durante generaciones han visto limitado su derecho a construir templos de culto: por miedo a afrontar incidentes de violencia sectaria incitados por los más recalcitrantes salafistas, las autoridades locales niegan permisos o aleganmotivos de «seguridad nacional», por lo que algunas congregaciones acaban levantando edificios ilegalmente o celebrando rituales en casas particulares. El pasado julio, cerca de 25 cristianos de una misma familia tuvieron que abandonar sus hogares en Kom Al-Lofy (sur) cuando fueron amenazados por una turba colérica bajo la sospecha de que pretendían construir un lugar de culto en una casa residencial.

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Una colecta para la sirena libia

Daniah Hagul, gorro de baño en mano, ha logrado convertirse en la única representante femenina libia en los Juegos Olímpicos de Río, y la primera mujer desde la caída de Gadafi. Competirá en la disciplina de 100 metros braza gracias a su talento, más de dos horas de entrenamiento diario, el apoyo de sus padres y a una campaña de «crowdfunding» que le ha permitido llevar la bandera roja, negra y verde hasta Brasil.

Esta «sirena» de 17 años se entrena desde niña en las piscinas de Malta, adonde emigraron sus padres en los años 90. En un país como Libia, de mayoría musulmana, que una mujer lleve bañador puede ser un acto de rebeldía. Sin embargo, desde los cuatro años con los que aprendió a nadar, hasta los 12 con los que empezó a entrenar profesionalmente, Daniah ha recibido el apoyo de sus padres en este «inusual» deporte para las jovencitas libias. Ante su potencial, Daniah ha seguido un intenso programa de entrenamiento en el internado británico Mount Kelly de la mano de Robin Brew, exolímpico, que hoy comparte orgulloso los primeros éxitos de su pupila. Daniah tiene ya en su haber tres oros, recogidos en los Campeonatos Internacionales de Natación de Catar en 2015. Antes, compitió con éxito en Kazán. Libia ha participado en al menos 10 Juegos Olímpicos, pero nunca ha ganado una medalla, excepto un honroso bronce en los Paralímpicos.

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