Un joven desaparece en El Cairo

Un joven italiano desaparece en El Cairo el 25 de enero, en el aniversario de la revolución. Esos días, la policía efectúa más de 5.000 redadas en pisos de jóvenes “sospechosos” de volver a salir a las calles. Detenciones aleatorias, acusaciones. Una madre egipcia recibe una llamada de la comisaría, que venga a recoger el cuerpo de su hijo, que “desapareció” y ahora aparece, pero con un tiro. Cientos de desapariciones forzosas, supuestamente tras ser detenidos por la policía, y la autoridad “competente” admite apenas 101 denuncias. Dice que “a ver, que son 90 millones de egipcios, ‘es normal’ que algunos desaparezcan”. La gente sigue desapareciendo. Nadie sabe nada del chico italiano. Como es italiano, al menos tiene nombre en los medios: Giulio Regeni. ‪#‎whereisgiulio‬? Anoche apareció su cuerpo, con signos de tortura. Egipto “no sabe, no contesta”. ¡Un accidente de tráfico!, dicen incluso algunos, sin avergonzarse. Y a mi, oyéndolos, me invade la rabia y la incredulidad. Porque hay total impunidad. Porque pueden hacer lo que quieran, arrestar por equivocación, que se le vaya la mano y que luego un chico aparezca en una calle cualquiera. O peor aún, arrestar a “un espía” y matarlo tras arrancarle las uñas. ¿Qué creías que iba a decir? Y nadie hará nada. Ese es el régimen que apoyan internacionalmente “para mantener la seguridad”.

“Se desangra”

Hoy un amigo periodista, que está preparando un artículo sobre la Venezuela de Maduro con “el aumento de asesinatos, impunidad y las detenciones arbitrarias a la oposición” (cito), me preguntaba qué me parecía el titular de su propuesta, que empezaba así: “Venezuela se desangra (…)”

“Se desangra”.

Cuántas veces habré oído eso. Se ha convertido en un comodín periodístico, que se repite, una y otra vez en escenarios de lo más variopintos. Y sigue pareciendo bien usar utilizar sin descanso ese lugar común.

Para muestra, un botón. “Se desangra” en el buscador de noticias de abc.es :

Siria se desangra
Así se lucha contra el virus que desangra a África
Tres años de guerra, un tirano y 8,7 millones de refugiados: Siria se desangra
Siria se desangra en una imparable guerra civil
El BCE acude al rescate de una Europa que se desangra
Yemen se desangra entre la guerrilla de los zaidíes y el separatismo sudista

De Malí a Somalia, el continente africano se desangra http://kioskoymas.abc.es/noticias/internacional/20131106/sevp-mali-somalia-continente-africano-20131106.html

Egipto se desangra
México se desangra
Kenia se desangra en luchas civiles
El coladero que desangra Berlín
El Líbano se desangra tras otro día de furia que eleva los muertos a más de setenta

Y esto solo en ABC. El País, El Mundo… tendrán titulares parecidos a éstos.

Los ojos y la voz de la guerra

 

Estalla un conflicto. Siria, Mali, Egipto, Somalia, Irak, Vietnam, cualquiera. Unos pocos hombres y mujeres empacan sus cuadernos, cámaras, teléfonos móviles por satélite. Esquivan las bombas, contabilizan heridos, cuentan historias. Entonces aparece en internet, en Youtube, un vídeo tomado por un ciudadano de a pie. Pixelado, pero cercano. Sangre, lucha, cabezas cortadas. Aquí, en Occidente, el público se indigna. Entonces secuestran al periodista. Entonces meses de angustia, entonces liberación, entonces reproches por el dinero del rescate que habrá tenido que pagar el Gobierno. Entonces la pregunta: ¿por qué no usar a gente del país, el “periodismo ciudadano”? ¿Por qué no ahorrar costes y eliminar la figura del corresponsal?

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Convoque elecciones, señora Barcina

Yolanda Barcina está en el momento perfecto para convocar elecciones. Las estrellas se han alineado, los signos proféticos se están cumpliendo, el reloj avanza. ¿Qué más señales quiere? Barcina se encarama al poder como un gato que clava las uñas en el sillón de la abuela. Debería convocar elecciones.

Gracias a un veto desde Ferraz, que cayó como jarro de agua fría sobre los militantes socialistas, y como helada sobre el resto de la oposición, que esperaban esa moción de censura apoyada por el PSN, Barcina ha salido airosa del trance de las supuestas injerencias en la Hacienda Foral.

Yolanda Barcina encabeza un partido político por el que votan 111.474 ciudadanos navarros. Un 34,5 de los votantes, y 19 escaños en un Parlamento de 50 sillas. Es decir, si se obvia al PP, que suele coincidir más con UPN que con el resto de la oposición, hay 27 votos en contra de todo lo que propone el Ejecutivo foral. 27 a 23 (UPN+PP). Parece un ajustado partido de balonmano, pero es la situación actual del Gobierno de Navarra.

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De toda la vida – La cariátide

Carlos es seguidor del Atlético de Madrid, aunque en su casa son más clásicos y prefieren el merengue. Le encanta el jamón patrio, la tortilla de patatas y el calimocho. Viste vaqueros con los bajos raídos y camisetas de AC/DC o Los Morancos. Siempre lo niega, pero también se engancha religiosamente a los festivales de Eurovisión. Tiene una hermana pequeña a la que cuida un tanto celosamente, y sus padres son de clase media madrileña que mantienen pese a la crisis. Carlos fue al 15M y gritó consignas, pero en general no se implica mucho en la política, aunque vota en las elecciones. En su DNI podría poner “español de toa la vida”, nacido en la capital.

Carlos es negro. Sí, negro. De piel oscura, de color, “africano”. Lleva su tez, de rasgos anchos y generosos, como si fuera una bandera, como su rasgo definitorio a los ojos de los demás. “¿Carlos, qué Carlos? El negro”.

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El eterno retorno – La cariátide

Se montaron en un barco, en un tren, en la parte de atrás de una camioneta desvencijada. Huían de la pobreza, de los restos de un país en férrea dictadura, del hambre, de trabajar y no ganar para vivir. Llegaron a un país extranjero, trabajaron en lo que otros no querían, enviaron dinero a casa, se partieron el lomo. No son subsaharianos, no cruzaron por Lampedusa camino a la tierra prometida. Sus nombres eran Maruja, Emilio, Cándido. Nuestros abuelos o bisabuelos. Ellos emigraron porque en España no tenían para vivir con dignidad.

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