«Vengo de un evento, por eso estoy con el traje», se disculpa Zahi Hawass, célebre arqueólogo y ex Ministro de Antigüedades del país de los faraones, conocido como el «Indiana Jones» egipcio por su inseparable sombrero de ala ancha. El más mediático de los egiptólogos del país y polémico «cazador de tumbas», como dice que le llaman, tras la caída del régimen de Hosni Mubarak fue relegado de su cargo, desde donde controlaba los designios de la egiptología en el país y protagonizó varias polémicas relativas a objetos robados y corrupción, aunque nunca ha sido condenado. Desde entonces, se dedica a escribir libros mientras continúa con su insaciable búsqueda de nuevos logros en la egiptología, desde la tumba de Alejandro Magno a la identificación de la momia de Nefertiti. Sin embargo, parece que su colega británico, Nicholas Reeves, se le adelanta en esta misión: Afirma que está cada vez más cerca de encontrar la tumba de la esquiva reina, bella madrastra de Tutankamón, en una cámara escondida en el sepulcro del Rey Niño.

—¿Cree que Reeves encontrará, como afirma, a Nefertiti tras las paredes de la tumba de Tutankamón?

—De momento Reeves sólo ha presentado teorías, y las teorías necesitan evidencias. Sólo ha vendido aire, todas sus teorías están mal. En mi opinión, si miras a una fotografía 3D, —que es de donde parte Reeves—, puedes imaginar lo que quieras, pero no hay pruebas. Después de todo, Howard Carter trabajó dentro de la tumba durante muchos años, y no descubrió nada. Estoy seguro que él buscó si había cámaras adyacentes detrás de las paredes, y no las encontró.

La teoría de Reeves se fundamenta en la forma de la tumba, con un giro a la derecha que en la época era reservado a las reinas, la repentina muerte del Rey Niño, que forzaría a utilizar para él una tumba preparada para otra persona (quizá Nefertiti, según la esperanza de Reeves), unos relieves sospechosos en las paredes o los agujeros en las orejas de la máscara funeraria de Tutankamón, que en la dinastía XVII supuestamente sólo los llevaban las mujeres. Por su puesto, Hawass tiene una respuesta para cada teoría, y no es el único. Los egiptólogos locales se muestran escépticos pues Nefertiti, la esposa favorita del herético Ajenatón, faraón que quiso borrar de un plumazo a todo el panteón egipcio para adorar únicamente al rey sol Atón, no debería haber sido enterrada en el Valle de los Reyes, donde se encuentra la tumba de Tutankamón, sino cerca de donde fue enterrado su esposo, en la capital que fundó: Amarna. «¿Hay alguna posibilidad de que un judío o cristiano sea enterrado en La Meca? No. Pues los sacerdotes egipcios no hubieran permitido que ella fuera enterrada en el Valle», afirma Hawass.

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